viernes



He pintado con molinos de viento 
las paredes de mi casa
Huele a tierra lejana y molida,
a espíritu de Cóndor, que no pasa,
a una humanidad inherente a mis párpados que como espátulas se afanan en alisar 
lo que es rugoso
Mis dedos henchidos de anillos
se tornan columnas de mármol.
De la fuente cae el agua y los 
barcos con sus velas remotas como adonis.
Quizás no se entienda esta cópula,
y a mi que mas me da...
(me digo una y más veces)
¿Porqué habría de entenderme el aíre?
Si los bucles que pintan las gaviotas son diademas en el pelo,
si los niños me colman el pecho de albas mudas
di  mi casa está recién pintada
y las aspas giran como mancebas a favor del invierno.

L.

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