martes

 

Era su deseo una nube 
de polvo esparcida en el aire
de un universo ajeno.

arrancadas las manchas.
Danzarinas partículas 
manteniendo las garras
que arañaban las cimas.
Su deseo era la huida 
en  trozos que rasgan 
otra dermis,
volando en desbandada.

En ambos casos era 
un  zarpazo en los labios
fugitivo de letras.


L.




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