Un hombre se para frente a mi
esparciendo su aroma
por la estancia.
Codicio su mirada,
su voz,
su palabra,
su silueta indomable.
Hasta su sexo...
De sus manos surge
que voraces acuden
a mi encuentro.
Suben por mis muslos
llegando hasta el pecho
y encuentran un lugar
donde no llega nadie,
ni siquiera mi cuerpo.
Su llegada es así cómo la lluvia
que cierra las pestañas
escapando antes de que
cuente las gotas.
Torrencial e imponente,
agrandando mi cama.
Así.. fuera de mi,
en un nuevo elemento
ruedo pintando un blues.
Y al compás de su son ,
esparcida en su ritmo,
me irrigo de su olor
y soy tierra mojada..,
et les petits geysers inondent mon âme)
L.

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