Es un niño indecente que se excede
en la forma de adherirse a mi carne.
Se encuentra en la talla
de mis caderas italianas,
y en mi cintura alta
como una bahía mediterránea
Cuando me toca es trémulo ,
rodeando mis nalgas generosas.
Poco de mi es anguloso.
Soy un junco de largas piernas
y senos cilíndricos
Es en su mirada y en su tacto preciso
donde encuentro la métrica,
es en el tornado de su calma
donde encuentro mis ángulos
Y en esos bis a bis en los que jugamos a jugar,
me rodea en su cuadrado.
No se como lo hace.
Perdemos cualquier forma
y me retorno humo
Entre calada y calada
él me fuma y yo le fumo.
L.

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