martes

Me distingue del pájaro
que inexorablemente 
caeré al suelo antes que él,
que tiene alas morfológicas .
No hay nadie capaz de reanimarme 
en esta metálica noche.
Queda la lucidez de una araña 
que se molesta en aplicar su tela,
en enseñarme a doblegar ensoñaciones.

Un animal en una cápsula 
escupida al espacio.
La soberbia se muerde, se despedaza.
Ocho patas caminando entre dos sienes,
ocho ojos arraigados a la rutina que es nada.
Y aprendo.
Aprehendo.

Aprendo que hay aves inoculadas de rabia,
faros que causan naufragios.
Es tan triste...

La jugada maestra no es creer , si no ser creído.
No me atrae el sabor a resina del amor.

Por favor, no pienses que esta noche carece 
de un incipiente amanecer.
Pero el mundo ahora es un consumo irracional
de lugares donde somos invisibles.
No te distraigas,
no pierdas el tiempo en inflar globos que estallan,
mis sandalias reposan en la entrada.

He dejado al pájaro atrás,
él no cuenta con mi mente.

Consúmeme.

L.




No hay comentarios:

Publicar un comentario