Violeta te sedujo una noche sin estrellas
Diciendo cosas que no dice nadie
Haciendo cosas que no hace nadie
Con su vestido a contratempo diseñado en una ópera
Te tradujo los silencios para no importunar las palabras
que te liberaban del amargo lienzo blanco,
Se negó a tu lazada de veranos.
Se adiestró en no amar tu huerto y tu sembrado
Nunca pensó en abreviar las horas,
nunca se enamoró de un hombre.
Violeta se subió al carruaje de tu solemnidad,
amó la acritud de tus intestinos,
brindó por tu vida, desnuda,
en los altares rojos de un campo de amapolas.
Alargó una alfombra entre los cipreses
para volar en el embrujo de tu soledad,
nunca supo como cosió las dudas,
tal vez fueran las hojas como promesas,
adheridas al vaivén de los cuerpos,
que como árboles
sudaban sombra y memoria...
Violeta se deshizo en el malecón de tu piel,
se bañó en tu lodo y dejó su bandera
clavada en la luna de tus letras,
se desgarró en tu muerte.
Supo entonces de la finitud.
Se despojó de rima,
de cualquier sueño,
impensable sin tu nombre,
impensable sin tu nombre,
de cualquier lugar exento a tu olor,
de cualquier color
Y dejó de ser Violeta..
L.

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